Skip to main content

Full text of "El Libro De La Patria Carlos Roxlo"

See other formats


CARLOS ROXLO 


EL 

Iii6ro de fa £ aíria 



•Jfupretits, Litografía y Euetndcrnaeioii de 4 acebo Penaer 


BUENOS AIRES 
j|Í?>An Martin y Cangallo 


* LA PLATA 
Boulev. Independ., esquina 53 


ROSARIO 
609 — Córdoba — 636 
1891 



Obras publicadas del mismo autor 


Estrellas Fugaces ( Agotada ) 

Pró Patria (1885). 

Fuegos fátuos (1887 ) 

Compendio 'de Estética ( Agotada ) 

Estudios literarios (Agotada) 

La Educación Artística (Discurso) 

Alas (1891) 

Celsges (1891) 



Ote / wj< ’ y - <x ' 

Bri. J. $<ZA^OOU Vifáxso, 

¿7*2 ft^c?*** 

~<^fL^¿¿<*0'S'C)C' £ocad£ £ <-S ^ 47 

CÍ^Z>^voi / ' OCCOG^ . 

feeir&s ^Loac^o 


¡OH PATRIA! 




PRELUDIO 


¡Oh límpido raudal de mis amores! 
Oh mi musa dulcísima! abandona 
La fragante diadema de tus flores 

Y tus cabellos con laurel corona. 
Cantemos á la madre bendecida, 

Á la tierra feraz en cuyo seno 
El gérmen late con hervor de vida, 

De savia jóven embriagado y lleno. 

Cantemos á la madre denonada 
Que puso un limpio sol en su bandera, 

Y trazó con la punta de su espada 
Los rayos de la roja cabellera. 

Cantemos á la patria que valiente, 
Alzando fiera las robustas manos, 
Rompió sus grillos en la altiva frente 
De los bélicos leones castellanos. 

Cantemos á la patria cuya historia 
Es un sonoro estrépito de guerra, 

Y que unjió con las sales de la gloria 
Hasta el último palmo de su tierra! 



6 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


Patria! madre inmortal! cana sagrada 
Donde mis ojos por la vez primera, 

Se abrieron á la lnz de una alborada 
Que no pudo igualarte en lo hechicera! 

Léjos de ti, con tu memoria vivo; 

Tu imájen en mi pecho está esculpida; 

Tú eres la lnz ¿ cuyo rayo escribo, 

Y el norte de los sueños de mi vida. 
Cuanto se alza de bello ante mi paso 

Me habla de ti con lengua sonorosa, 

Y te pintan los tules del ocaso 
Con los purpúreos tintes de la rosa. 

La luz solar que trémula palpita 

Y entre misterios de penumbras arde. 
Para mi borda fu visión bendita 
Bajo el palio de nubes de la tarde. 

Ora te cubres de la estirpe indiana 
Con el semblante torvo y dolorido; 

Ora jaguar de furia soberana 
Ahuyentas al león con tu rugido. 

Pero siempre gallarda y siempre bella, 
Encarnando la fé y la bizarria. 

Tu imájen tiñe con fulgor de estrella 
La frente azul del moribundo dia! 

Tuyo es mi corazón, madre, y en vano 
Burlar tu imperio la distancia anhela. 

Que hácia ti corre mi albedrío ufano 



CARLOS ROXLO 


7 


Como á la flor la mariposa vuela! 

Salve, visión espléndida y sagrada 
Que brillas en las curvas del poniente, 

Y vives en mis ojos reflejada 

Como el sauce del rio en la corriente! 

Quiero, cuando la muerte pavorosa 
En sus rigidos brazos me reciba, 

Bendecirte con lengua cariñosa, 

Y tu nombre inmortal quiero que escriba 
La piedad del buril sobre mi fosa ! 

Oh patria! oh nombre celestial qi# encierra 
La suma de transportes de ternura 
Que podemos sentir sobre la tierra! 

Tú encarnas el santuario en donde pura 
Nuestra oración primera alzó su vuelo 
Hasta el mar sin orillas de la altura! 

Tú eres la cruz clavada sobre el suelo 
Donde duermen los seres bien queridos 
Que recordamos con angustia y duelo! 

Tú encarnas los instantes bendecidos 
De la cita de amor, nunca olvidada 

Y mas dulce que el canto de los nidos! 

¡Oh suave voz de música acordada. 

Que tierno el labio con placer suspira 

Y que repite el alma arrodillada! 

Oh grito santo que armonioso gira, 

Culto del niño, adoración del hombre. 



8 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


¡Que al estallar las cuerda* de mi lira 
Proclamen las virtodes de ese nombre! 

Patria! visión gallarda y refulgente 
Que la purpúrea luz del mustio dia 
Borda en las anchas cuencas del ambiente! 

Imán y relijion del alma mia. 

Arroyo en donde beben mis amores 
Su fuerza y su perfume y su alegría! 

Vayan de mis cantares los rumores 
k acariciar las ondas de tu oido, 

Y en tu jardin de regaladas flores 
Labren ufanos su modesto nido! 

Oh mi tierra gentil! oh madre mia! 

La de la suave parla melodiosa! 

Telar en donde teje el sol del dia 
El manto de su lumbre esplendorosa! 

Tierna nodriza en cuyo limpio seno 
Cuanto hay de noble en mí bebí á raudales, 
Panal de mieles etquisitas lleno, 

Rosario azul de auroras orientales! 

Nube de esencias penetrante y viva, 

Nido de amor de urdimbre delicada, 

Oh mi dulce país! costa nativa! 

No te borres jamá^ de mi mirada! 

tye tu ¡majen la espléndida hermosura 
Me acompaite doquier, mi sombra sea, 



CARLOS ROXLO 


9 


Me conforte en los dias de amargura. 

Lata en mi corazón, vibre en mi idea, 

Y pueble con su luz mi sepultura! 

Oh mi bello país, que rie y canta 
Junto á un estuario azul, de ondas serenas, 
Que lame humilde con amor su planta, 

Y duerme suspirante en sus arenas! 

Oh cuna en que nací! madre y señora! 
Vergel cercado por achiras de oro, 

Donde el insecto su dulzor labora 
Junto á cien rios de cristal sonoro! 

Vayan á tí rendidos mis cantares 
Sin brillo y siu color, flores sencillas, 

Y al extender el vuelo en tos hogares, 

¡Que su arrullo te bese de rodillas! 





I 



La raza extinta. 




I 


La visión charrúa 


i 

Muere la tarde recojida y triste. 
Cruza las frondas en silencio el rio, 

Y en el confin de la extensión se viste 
Con pardas nubes el otoño frío. 

La siniestra blancura del acero 
Remedan de las aguas los cristales, 

Al perderse del bosque en el lindero 
Bajo un toldo de lianas y sauzales. 

Duerme en el cáliz de la flor cerrada 
Temblando el colibrí de verde cota, 

Y sobre el ñandubay de la enramada 
El tordo aguza su bendita nota. 

Huyen las nubes en revuelto bando, 

Y rompiendo las cintas del ramaje. 

El viento volador pasa silbando 
Con el silbido del ñandú salvaje. 

Y en el recinto aquel, como tijeras 
Urdimbres de algodón, negras y rojas, 
Enlazan su matiz las gusaneras 
Al brillo escaso de las mustias hojas. 



14 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


Tarde otoñal, sin lluvias de rocío, 

Sin cambiantes de fúlgidos colores, 

Sin harpados murmullos en el rio, 

Y en que parecen sollozar las flores! 

Tarde otoñal, oscura y pensativa, 

En que hasta el ave que levanta el vuelo, 
Vuelve ¿ hundirse en el bosque, fugitiva. 
Extrañando lo lúgubre del cielo! 

Tarde otoñal que en recogida calma 
Las lobregueces de la noche espera, 

Sin besar del columpio de la palma, 

Con un girón azul, la cabellera! 

Tarde otoñal en cuyo hinchado seno 
La lluvia aguarda para abrir su nido, 

A que en el bosque, de tristezas lleno. 

Del puma concolor se oiga el rugido! 

Crepúsculo de tétricos cendales, 

En que congela el río sus escamas, 

El yacaré se pierde en los juncales, 

Y el chajá grita ciego entre las ramas! 

ii 

Bajo un molle, que agita su maleza 
De fuerte encaje y trenza pnnzadora, 

Una visión de singular belleza. 

En el misterio de la tarde llora. 

Es bronceada su faz, suelta y oscura 



CÁ.RL0S ROXLO- 


La quedeja en sus hombros reclinada, 
Que con brillo metálico fulgura 
Como ala oórvea por el sol dorada. 

Bajo los negros tules del poniente, 
Estrecha la visión sobre sus brazos, 
Doblegadas las plumas de su frente. 

El toldem de la tribu hecho pedazos. 

Sufre impasible el viento que la azota 
Al quebrarse del bosque en la guirnalda, 
Y besa con amor la insignia rota 
Cuyos pedazos recogió en su falda. 

Del crepúsculo el lánguido destello 
Cada vez mas sus sombras acentúa 
Sobre aquel rostro, donde brilla el sello 
De la indomable condición charrúa! 

iii 

¡Raza infeliz! su inmensa pesadumbre 
Ya no vaga sin rumbo por la tierra! 

Ya nunca mas encenderá en la cumbre 
Los haces de los fuegos de la guerra! 

¡Raza infeliz! espíritu guerrero 
Con algo de felino en la mirada! 

Horda sin luz, que nunca por entero 
Alcanzó á ser vencida ni domada! 

Ya nunca mas recorrerá el sombrío 
Donde amó con selváticos amores; 



16 


EL LIBRO BE LA PATRIA 


Donde miraba en el cristal del rio 
Su penacho de plumas de colores! 

Ya nunca mas en las ardientes horas 
Que caldea la luz del . medio dia, 

Afilará las flechas voladoras 
En la inquieta y errante tolderia! 

Virgen lanzó su postrimer gemido 
Bajo el bosque de verde cabellera, 

Como el yaguareté, de muerte herido, 

Se refugia en su agreste madriguera ! 

Oh lúgubre visión, raza maldita! 

Pueblo marcial, sin dioses, sin altares, 

Que erró en las frondas donde el viento agita 
La cúpula gentil de los palmares! 

Tribu viril, que ardiente y animosa, 

Con sentimiento penetrante y vivo. 

Amó ¿ la libertad, única diosa 

Y única ley del hombre primitivo! 

Horda brava que tuvo por diadema 

Del seibo la púrpura salvaje, 

Que hizo con plumas de ñandú su emblema, 

Y sufrió las angustias del tatuaje! 

Agrupación sin norte y sin destino, 

A vagar como el tigre condenada. 

Sembrando de despojos su camino 
Para morir en pérfida emboscada! 

Agrupación de heroicidades llena, 



CARLOS ROXLOT 


17 


Del bohan y del yaro vencedora, 

Que empapó en sangre la nativa arena 

Y fue del bosque secular señora! 

Su brazo fuerte domeñó los ríos 
Cortando con violencia los cristales, 

Y se meció su hamaca en los sombríos 
Al compás de las brisas estivales! 

Distinguieron astutas sus miradas 
La huella amiga de la adversa huella, 

Y orientó entre las frondas sus pisadas 
El rayo azul de la naciente estrella! 

Descifró del desierto los rumores 
Con clave ignota su aguzado oido, 

Y en el raes de las auras y las flores 
Colgó en sus toldos la torcaz el nido. 

Supo vencer al corzo en la carrera, 
Apresó al desdentado en la espesura, 

Y con materno afan, la selva entera 
De sus frutos le daba la frescura. 

Ante el rumor de su piragua huia 
El sargo del cristal cortando el velo, 

Y sobre su cadáver se cernia 
El luminoso pabellón del cielo! 

IV 

Lloraba triste la visión indiana 
Bajo el molle de verde cortinaje, 



18 


EL LIBRO DE LA PATETA 


Cuando un cantar de estirpe castellana 
Agita los cabellos del ramaje. 

Alza sus mustios ojos la belleza 
Que azota el viento de la tarde fria, 

Y un grito agudo de sin par fiereza, 

En rudas ondas, al que canta envía. 

Hunde luego en las manos el semblante, 
Con sordas voces — ¡Zapican! — mormura, 

Y se pierde llorosa y suspirante 
"En el fondo sin luz de la espesura. 

— ¡Zapican! — de la selva los festones 
Repiten con dolor, y el viento frió. 
Agitando medroso 6us crespones, 

— ¡Zapican! — gime sobre el tnrbio rio. 

La tarde pliega su doliente manto, 

Abre la noche de so tul los velos, 

Y se desangran en copioso llanto 
Las voladoras nubes de los cielos! 



Emancipación 




1 [ 


ARTIGAS 


i 

Genios de lo pasado, 

Los que en el bosque secular dormidos 
Escucháis, como un cántico sagrado. 

Del pampero salvaje los rujidos; 

Los que sabéis del techo de totora 
La tradición viril, cuando era apénas 
La libertad de América una aurora 
Perturbada por ruidos de cadenas: 
Responded á mi afan! dadme el guerrero 
Ritmo de vuestra voz, y á mi conjuro 

Surja el candido fiero, 

Pero yá de odios y rencores puro! 

Sin que le envuelva ya la sombra densa 
Que envolvía á su edad, ruda matrona 
Que sobre el carro de su gloria inmensa 
Crímenes y virtudes amontona! 

¡Génios de lo pasado, 

Haced que surja visto a los fulgores 



22 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


De su alma de patriota y de soldado! 

¡Cérquenle vuestros ígneos resplandores! 

¡Despojad su figura 
De toda deleznable levadura 
En el agua lustral de vuestro hechizo, 

Que si hay sombra de mancha en su hermosura 
El numen de su edad fné quien la hizo! 

¡Agil turba liviana 

Que eujendró del ayer la nube inquieta, 
Preséntale á los ojos del poeta 
Como será á los ojos del mañana! 

ii 

Lustros de horror! la Europa sacudía. 

Con siniestro vaivén, el corso fiero 
Que fronteras y cetros demolia! 

El hijo de la gloria y la metralla 
Que cantó la epopeya del acero 
Sobre todos los campos de batalla! 

Sus ínclitas legiones, 

Al son de las charangas militares. 

Recorrían en triunfo las naciones. 

Turbando con la voz de los cañones 
Hasta los mas recónditos hogares! 

Lodi y Marengo y Austerlitz y Jena 
Miraron su esplendor, tiñó su espada 
Con sangriento matiz la egipcia arena. 



CARLOS ROXLO 


23 


Que al sacudir la frente iluminada 
Como un león sacude su melena, 

Ante sus piés, de mansedumbre llena, 

Caia la victoria arrodillada! 

Todo lo hollaba bajo el casco rudo 
De su blanco corcel: ¡costumbres, leyes. 
Tronos y tiaras, conmovió sañudo 
Aquel marcial doineñador de reyes! 

El eco del estrago 
Llegaba á las colonias confundido 
Con un sordo rumor, un rumor vago 
Que aun repercute y sueua en nuestro oido. 

Las olas nos traian 
El grito, que al quebrarse, formulaban 
Las viejas tradiciones que se hundían; 

¡Los .pueblos de la Europa despertaban 
Y el polvo de los siglos sacudían! 

Ese grito, esa queja, ese aleteo, 

Que allá á lo léjos azotaba el trono, 

D - una vida mejor con el deseo 
Inflamó las entrañas del colono. 

— ¡Cabildo abierto! — la ciudad cerrada 
Pidió con avidez, y ese llamado 
Hecho á la libertad, esa alborada 
De un dia ni previsto ni soñado, 

Fué chispa al despertar é incendio luego 




24 


EL LIBRO BE LA PATRIA 


Que agitando sus cintas colosales. 

Labró en la fragua de su santo fuego 
El sol de nuestras glorias inmortales! 

La América latina 
Se sintió renacer grande y lozana! 
Escaló San Martin la nieve andina! 
Sucre cruzó la tierra boliviana! 

Los salmos de la espada y el cartucho 
Fundieron de sus notas los rumores 
Vibrando en San Lorenzo y A y acudió! 
El eco del cañón pobló las olas, 

Y se alzaron sin grillos ni señores 
Las índicas comarcas españolas! 

m 

¿Qué fué de tí entretanto, madre mia? 
¡También te alzaste, el militar arreo 
Vistiendo con gallarda bizarria! 

También sentiste el varonil deseo 
Que todo el mundo de Colon sentía! 

¡Valiente y animosa, 

Bajaste de la lucha á las arenas, 

Para romper, con fuerza milagrosa. 

El haz abrumador de tus cadenas! 
¡Llamada por la voz de tus caudillos 
También entraste en el combate rudo. 




CARLOS ROXLO 


25 


Para hacer trizas el pesado escodo 
Donde un león dormita entre castillos! 
¡Ardiendo en sed de gritos de victoria 
Corres allí donde el cañón vocea, 
Comprando con tu sangre en la pelea 
Un gajo de las palmas de la gloria! 
¡Cascada de los montes desprendida, 

Todo lo abates con tu empuje fiero! 
¡Llevado por los vientos de la vida, 

Todo lo arrolla tu corcel guerrero! 

¡Y arde en tus limpios ojos el fecundo, 

El bendecido y esplendente rayo, 

Con que alumbró la libertad de un inundo 
La redentora luz del sol de Mayo 


IV 


amor al terruño, al limpio cielo 
Igó en nuestra cuna sus fulgores! 
¡Santo amor al hogar, al pago, al suelo 
Que nos miró crecer, echando flores! 

¡Oh tirana virtud del localismo! 

¡Oh instintiva ternura lisonjera! 

¡Tú eres el manantial del heroísmo! 

¡La noble religión de la bandera! 

¡Por tí la patria nos parece hermosa, 
Nada sin tí su nombre nos diría, 

Santo amor al lugar donde reposa 




26 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


La cuna, que al mecernos, sonreía! 

¡Solo por tí, dejando sus hogares 
Los hijos de mis montes bien queridos. 
Ahogaron con sns dianas militares 
Del cañón colonial los estampidos! 

¡Por tí entre roncos gritos de venganza 

Y entre el humo asfixiante de las lides. 
Agitaron los hierros de su lanza 

Los gauchos de Viera y Benavides! 

¡Por ti lanzando raudos sns corceles 
En busca de las bélicas fatigas, 

Se saciaron de sangre y de laureles 
Las legiones iodémitas de Artigas! 

v 

¡Gloria al. caudillo fiero, 

Al blandengue inmortal, que dennnado 
Esculpió - madre — con su corvo acero 
De tu defino el trono in maculado! 

¡Con qué eutusiasino el corazón palpita 
Al mirarle surgir sobre la historia 
De aquellos tiempos dé venganza y gloria, 

De aquella lucha homérica y bendita! 

— ¡Ni España ni otra alguna! - su arrogancia 
Con belicoso afan cantó á tu oido: 

- ¡Ni feudo ni provincia! — la distancia 

Y el sol del porvenir le han respondido. 


CARLOS ROXLO 


27 


r 

£1 es quien ai romper los eslabones 
Que á la cadena colonial te unieron, 
Preparó los instantes que te vieron 
Sentarte en el festín de las naciones. 

Él es quien avivando en su horda fiera 
La fé local y la pasión del pago. 

Alzó ileso el honor de tu bandera 
Sobre el humo y la sangre del estrago. 
¡Cantemos, madre, al inmortal caudillo, 
Al que te ungió de tu beldad señora, 
Al que domó al león, ó hizo al castillo 
Pedestal de la lumbre de tu aurora! 

Producto de energías y pasiones 
Durante largos años reprimidas, 

De indómitas y castas ambiciones 
En el amor de lo local fundidas; 

Sóbrio y viril; centauro ciclópeo 
De ojos azules de mirada oscura; 
Vistiendo siempre el militar arreo, 

E idólatra del monte y la llanura; 
Mú«culo lleno, voluntad valiente, 

Plétora de selvática energía, 

Y el orgullo del cóndor en la frente 
Que amorosa bronceó la luz del dia; 
Sávia estival que desbordante explota, 
Lujo salvaje de gallardo brío, 

Ansia de libertad que no se agota, 



28 


Eli LIBRO DE LA PATRIA 


Fiebre de independencia y poderío: 

¡Eso e) caudillo fue! Su tiempo rudo. 
Puesto de hinojos, sin cesar lo aclama, 

Y ha hecho mi madre su mejor escodo 
Del héroe aquel con la sangrienta fama! 

Bendicen su memoria 
Los vientos que al pasar sobre el Cerrito 
Tañen, patria, los himnos de tu gloria! 
Está su nombre por tu espada escrito 
Sobre el airón, rasgado en la pelea, 

Que en San José con luz de lo infinito 
Bañó marcial tu hueste ciclópea! 

Y si buscas columna que al mas duro 
Mármol iguale, y del blandengue sea 
No profanado altar en lo futuro, 

Una inmortal proporcionarte qniero 
Que refleje su espirita animoso, 

Su fé en tu cansa y su valor guerrero: 
¡Las Piedras! La memoria del coloso 
Amará el pedestal. ¡Funde ese acero! 


III 

LOS GAUCHOS 

Invasión portuguesa. 




III 


LOS GAUCHOS 


Allá van! junto al rancho de totora! 
Tardo el corcel! la frente doblegada! 
Negra ansiedad su corazón devora! 

Llevan llanto de angustia en la mirada! 

Allá van! orillando la laguna 
Escondida entre toscos pajonales, 

Que esperan á las luces de la luna 
Para vestir sus hábitos nupciales! 

Allá van! sobre el dorso de la loma 
Donde su último airón suspende el dia, 
Donde entre nubes de salvaje aroma 
El espinillo sus malezas cria! 

El último suspiro de la tarde. 
Sangrienta como un sueño de venganza, 
Con extraño fulgor relumbra y arde 
En el agudo hierro de su lanza! 

Tus hijos son! las huestes montoneras! 
Las estóicas bandas campesinas 
Que en San José cubrieron de banderas 
El lecho en que cansada te reclinas! 



32 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


Tos hijos son! los héroes de tos llanos, 

El muro de tu altar, los inmortales 
Que hicieron con escudos castellanos 
La alfombra de tus plantas virginales! 

Tos hijos són! las hordas del pampero! 
Las primeras dianas de tu historia! 

Los que grabaron con buril de acero 
Tu nombre sobre el rostro de la gloria! 

Vencidos van y el moribundo dia. 

Cuyos arcos de grana palidecen, 

Saluda con respeto su agonia; 

¡Si grandes en el triunfo los veia. 

Mas grandes aun vencidos le parecen ! 

Mira, madre! silbando los azota 
Un viento frió que irascible vuela, 

Y el poncho al viento en sos espaldas flota 
Al compás de los hierros de la espuela. 

Cuelga en su cinto el desmayado acero, 

Y al soplo de la tarde entristecida, 

El ala levantada del sombrero 
Tiembla en su frente por el sol curtida. 

Del trote al ritmo lento y perezoso 
El lazo el anca del corcel golpea. 

Cansado de lanzar el rencoroso 
Silbido de su curva en la pelea. 

Y de los héroes bendiciendo el brio, 
Compartiendo su angustia y sus fatigas. 



CARLOS ROXLO 


33 


Ondula allí, fantástico y sombrío. 

El estandarte tricolor de Artigas! 

Mira, madre! la angustia los desgarra; 

Vibra su corazón con honda pena, 

Como vibra en sus maDos la guitarra 
Con el arpegio de los tristes llena. 

Saben que bajo el palio de verdores 
De un viejo ombú dormido en la colina, 

La prenda de sus rústicos amores 
Sueña con ellos cuando el sol declina. 

Pero mientras los céñros pampeanos. 

Cuya canturia con dolor te nombra, 

Agiten los pendones lusitanos, 

¡Solitaria la virgen de los llanos 
Soñará del ombú bajo la sombra! 

Y allá van, orillando la laguna 
Escondida en los toscos pajonales 
Que esperan á los rayos de la luna 
Para vestir sus hábitos nupciales! 

Honda es su fé! con pérfidos agravios 
La suerte en vano los persigue airada: 

¡Aun tu nombre inmortal tiembla en sus labios! 
¡Aun en tu honor desnudarán su espada! 

Pródigos de su sávia, con delirio 
Bendicen al morir tu insignia fiera, 

Y sienten la nostalgia del martirio 


s 



34 


EL LIBRO DE LA RaTRÍA 


Cuando el cañón te busca en la pradera! 

Vencidos van, cruzando la llanura, 

Tardo el corcel, con sangre en el acero, 

Y al mirarlos pasar, en la espesura 
Se esconde sollozando el teru-tero ! 

Ayes de Corumbé, que suspirando 
Vagais sin rumbo en la extensión desierta. 
Ecos del bronce y quejumbroso bando 
De las auras humeantes de India-Muerta! 

Brisas del Catatan, donde entre horrores 
Se quebró el lazo y se astilló la lanza. 

Fundid vuestros tristísimos rumores 
En una inmensa estrofa de esperanza! 

Tended con furia el lastimoso vuelo, 

Cruzad bravios de la patria el llano, 

Y á esos héroes decid que en nuestro suelo 
No hará nido de amor el lusitano! 

Porque hasta el polvo que al andar levanta 
Con su paso triunfal la horda extranjera. 
Asfixiante se anuda en su garganta, 

Y el nombre augusto de los libres canta 
Al volver á rodar por la pradera! 

Gritos de Guerancay, tul del estrago 
Que sobre el dorso de los aires giras, 

Ecos dolientes que del choque aciago 
Recojisteis la nota de las iras! 

Las llamas extended del patrio encono, 



Carlos roxlo 


35 


Y al invasor decid que sos legiones 
Levantarán las gradas de su trono 
Sobre un monton de yertos corazones! 

Y si siguen pisando los plantíos 
Donde tejen su lumbre las estrellas, 
¡Desnivelad el agua de los ríos 
Para borrar las opresoras huellas! 

Todo está aqui de libertad sediento: 
Patria! — del urunday en el ramaje 
La gemidora música del viento 
Suspira con su rítmico lenguaje. 

Patria! — zumbando el camuatí murmura 
Sobre el burucuyá, pródigo en flores, 

Y — ¡patria! — en medio de la noche oscura 
Dice el ñacurutú á los invasores 

Al perderse furtivo en la espesura! 

Madre, valor! aun queda la esperanza 
De volver á luchar altiva y fuerte! 

Aun queda el gozo de blandir la lanza, 
Miéntras rudo el cañón tañe á la muerte! 
Madre, valor! levanta la cabeza 

Y el canto heróico de tus hijos vibre, 

Que el pueblo que sucumbe sin flaqueza 
Es un pueblo inmortal, un pueblo libre! 

Tan solo á los cobardes hizo esclavos, 

En toda edad, la torva tiranía: 



36 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


¡Bendice á las legiones de tns bravos, 

Y rueda combatiendo, madre mia! 

Mas ¡ay! aunque tus fieros invasores, 
Cediendo á tu firmeza denodada. 
Renuncien á sus triunfos y á tns flores, 
¡Aun no acabó la hiel de tus dolores! 
¡Aun te espera otra cruz en la jornada! 


EL ARENAL GRANDE 


Invasión imperial . 




IV 


EL ARENAL GRANDE 


i 

La tarde pidió al numen de la noche 
Su triste lobreguez; la fría sombra. 

De sus vestidos desgarrando el broche, 

Don negros tules el espacio alfombra. 

No queda ya ni estela de destellos 
Su el altar del sol; sus pasos rojos 
Elecorren otro azul; de sus cabellos 
La divina visión hiere otros ojos. 

La sombra despiadada 
se agita — oh madre — en el confín lejano 
?or todos los misterios escoltada; 
f adusta agita sobre el mustio llano 
De tu rico vergel, una bandera 
Jue con demente orgullo desplegada 
De tus dominios en el cielo impera! 

No es tu insignia iumortal! no es el divino 
3 abellon que los vientos de la gloria 
Encontraban sin tregua en su camino 



40 


EL LIBRO OE I.A PATRIA 


Al despuntar el día de tu historia. 

Ese airón no es tu airón! no es la sagrada 
Cortina de tu altar, el limpio velo 
Que adorna de tu frente la alborada, 

Y en que se mira enamorado el cielo! 

Madre! de otro invasor el poderio 

Proclaman de esos pliegues los rumores, 

Al agitar la espuma de tu rio 

Y al sacudir el tallo de tus flores! 

Ese guerrero pabellón que ondea 

Bajo la noche solitaria y tria, 

De San José no estuvo en la pelea! 

No lloró en India-Muerta tu agonía! 

No es tu bandera, patria, la que azota 
El doi80 de la noche con sus alas: 

La tuya gira por los vientos rota! 

El extranjero audaz rasgó sus galas! 

11 

De pronto, el occidente 
Con nacarinos tintes se colora, 

Como si las guirnaldas de su frente 
Lanzara al aire el numen de la aurora! 

Es un copo de luz distante y vaga. 

Fleco estelar dormido en la laguna, 

Ocaso de una noche que aun se embriaga 
Con el licor de perlas de la luna! 

Baña esa luz de brillos de azucena, 



CARLOS ROXLO 


41 


Flor del aire con orlas de rocio, 

Sobre an pavés de movediza arena 
A un grupo de héroes de mirar sombrio! 

Alta la frente que doró el pampero, 
Con patriótico llanto en las mejillas, 

Con la rabia del odio justiciero, 

Los mas de pié, los ménos de rodillas! 
Entendidas las manos con sagrada 

Y profética unción, juran leales 
Sobre la cruz del puflo de su espada, 
Desgarrar las divisas imperiales ! 

Juramento inmortal! grito de guerra 
Que al levantar las curvas de su vuelo, 
No cabiendo en el arco de la tierra, 

Fué á perderse en los limites del cielo! 

Juramento inmortal! la luz suave, 

Que ébria de gozo al escucharlo brilla. 
Lo cuenta al rio,' que lo cuenta al ave 
Del nido de las lianas de la orilla! 

El ave vuela á repetirlo al monte, 

Y la fuente del monte, fresca y pura, 

Lo canta de horizonte en horizonte, 

De llanura en llanura! 

Juramento inmortal! grito de gloria! 
Mística salve! homérica llamada! 




42 


EL L1KR0 DE LA PATRIA 


Al escuchar sus ecos, la victoria 
Corrió al balcón azul de la alborada, 

Como la virgen al sentir los sones 
De la canción por su galan cantada, 

Corre á abrir el cancel de sus balcones! 

Grito inmortal! arrullo soberano 
Del soL del porvenit! hiende las rocas, 
Atraviesa las cumbres, cruza el llano, 

Del bosque juega con las verdes toscas, 
Sobre las harpas de los vientos vibra. 

Se perfuma en los flecos de la palma. 
Recorre el corazón de fibra en fibra 

Y hace explosión de luz dentro del alma! 

Juramento inmortal! himno sublime! 
Diana de bendición! plegaria inmensa! 
Credo do libertad! voz que redime, 

Provoca, exalta, fanaliza, inciensa! 

De Sarandi las auras lo escucharon, 

Y besando en la frente á la victoria. 

De Ituzaingó los genios lo cantaron 
En el laúd de estrellas de la gloria! 

Subiendo hasta el dosel de las mañanas. 
De las alas del sol templó la queja, 

Y al cernerse del triunfo entre las dianas 
Humedeció sus notas soberanas 

El llanto de jaguar de Lavalleja! 



CÁRI.OS BOXLO 


43 


m 

Vision del arenal! visión grandiosa 
Que del poniente al resplandor escaso, 

Entre matices de azucena y rosa. 

Te meces en las curvas del ocaso! 

Espejismo que el alma vió de hinojos 
En el confio del moribundo día, 

Imán de amor de mis cansados ojos, 

Santa epopeya de la patria mia! 

Brille sin mancha el lampo con que doras 
La orilla donde cantan los sauzales 
De Sarandi las dianas redentoras. 

De Ituzaingó los salmos inmortales! 

Flota, visión, bajo el dosel del cielo 
Donde anidan las noches uruguayas, 

Que al cubrirlas con la orla de tu velo 
Haces inespugnables nuestras playas! 

Vision del arenal, que del ambiente 
Con las hebras mas cándidas tejida, 

Bañas aun los tules de tu frente 
En las aguas lústrales de la vida! 

Tu imájen presidia la batalla 
Que eternizaron con su ardor guerrero, 

Los que entre el ronco hervir de la metralla, 
Cortando el aire con su corvo acero, 

Daudo ¿ los vientos la melena oscura, 




44 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


Flotante el poncho en la robusta espalda, 
Sobre el corcel de indómita hermosura, 

De Sarandí cubrieron la llanura 
Gon banderas de rayos de esmeralda! 

En tu imájen su empuje soberano, 

Su energia viril encontró apoyo, 

Para salvar la libertad del llano 
Donde crece la flor del chirimoyo, 

Y aun repitiendo el santo juramento 
Con que la arena movediza azotas. 

La patria, que libraste con tu aliento. 

De Ituzaingó sobre el altar sangriento 
Te muestra el haz de sus cadenas rotas! 

IV 

Salve, Julio inmortal! tu rayo hermoso 
Ya como anuncio de ventura brilla, 

Y á su dulce fulgor esplendoroso 
Surje la patria libre y sin mancilla ! 

Es ella, sí! la celestial matrona 
Que domeñó la frente de dos reyes, 

Y con bélicos lauros se corona 
Apoyada en la tabla de sus leyes! 

Salve, Julio inmortal! brille fecundo 
El rayo de tu lumbre esclarecida, 

Que la vió alzarse ante la faz del mondo, 
Dueña y señora de su propia vida! 




V 

LUCHAS CIVILES 

La Guerra Grande. 




LUCHAS CIVILES 


i 


“Sierpe cuya mirada 
El fraternal amor destruye fiera, 

Y per eainicos celos enconada. 

De la familia la concordia altera! 

Lucha civil! ¿por qué donde el cariño 
Debe reinar, con tu lenguaje insano 
Conmueves torva el corazón del niño 

Y enlutas los recuerdos del anciano? 
Guerra civil! ¿por qué, con tus furores. 
Las santas fibras de mi pecho hieres, 

Y á mi diadema de olorosas flores, 

La triste del ciprés enlazar quieres? 

La concordia es la fuerza, el poderío, 

El progreso, la ley de los hogares! 

¡La unión de los arroyos forma el río! 

¡ De los ríos la unión forma los mares! 
Rabias de bando! enconos y rencillas 
Deponed de mi templo en los altares! 
¡Quiero veros á todas de rodillas!” 



48 


BL LIBRO DB LA PATRIA 


Así gritó la madre dolorosa 
Cuando en lid recia y en contienda franca 
Se mezclaron, con ira rencorosa, 

El pendón rojo y la divisa blanca. 

Nadie la oyó! los cánticos guerreros 
Rudos ahogaron su doliente grito, 

Y al chocarse con furia, los aceros 
Fueron á herir su corazón bendito! 

Es sangre suya la que el viento orea 
Sobre el revuelto campo de batalla, 

Y al sentir el fragor de la pelea 
Todo su sér de pesadumbre estalla! 

¡Ob desgarrante y lúgubre amargura! 

¡Oh materno dolor indefinido! 

¡No compartir del triunfo la ventura 

Y no poder llorar con el vencido! 

¡Son tas hijos, tas héroes, madre mia. 

El matador, y el misero que azota 
Con yertas manos á la tierra fria 
Bascando un resto de su lanza rota! 

Contienda de leopardos y jaguares! 

Todo el que muere entre el clamor sombrío, 
Deja un puesto vacio en tus hogares! 

Un sitial deja, en tu festín, vacio! 

Llora, madre, la lucha fratricida, 

Y de tu lloro el bendecido riego 
Caiga en el campo de la lid resida 
Para apagar de la contienda el fuego! 




CARLOS ROXLO 


49 


ii 

¡Montevideo, crustáceo que escondido 
Bajo el broquel de su armadora inmensa, 
Con sangre escribe sobre el patrio nido 
La troyana canción de la defensa! 

¡Paysandú, que valiente y denodada 
Rueda entre el humo del canon sombrío. 
Destrozado el arnés, rota la espada, 

Pero indomable como el mar bravio! 

¡Montevideo, sitiada y defendida 
Por largos anos con sin par fiereza! 
¡Paysandú la marcial, de muerte herida 
Como el cóndor herido en la cabeza! 

¡Recuerdos de dolor, dias sin dia, 
tío volváis nunca ¿ nuestro hermoso cielo, 
Y en lo mas hondo de la noche fría 
Yaced ocultos bajo triple velo! 

¡Cuando de la ambición el grito odioso 
Quiera turbar vuestra mortuoria calma. 
Haced que pase el grito rencoroso 
Sin dejar rastro en el cristal del alma! 

¡Todo el amor lo funde y lo concilia! 
¡Dejadnos encender de los amores 
La llama en el hogar de una familia 
En la que no hay esclavos ni señores! 

Cruce los campos de la patria entera 
Un himno anuncio de concordia franca, 


4 



50 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


Fundiendo en el azul de su bandera 
El pendón rojo y la divisa blanca! 

m 

Madre, de pié! perdamos la memoria 
De aquellos duros tiempos de pelea, 

Que la gloria mejor, es mala gloria 
Cuando la sangre fraternal la afea! 

Madre, de pié! las bromas del pasado 
Se disipan al fin! Bella y ufana. 

Perfuma ya los hierros del arado 
En el capullo de la flor boscana! 

Borda tus campos con espigas de oro, 

Y crucen tua fecundas soledades, 

Los rieles que hundirá con su tesoro 
La colmena feliz de tus ciudades! 

Suceda — oh patria — al grito de victoria 
El coro de las rústicas tareas, 

Y libre ya por la guerrera gloria, 

Libre otra vez por el trabajo seas! 

Ahogada para siempre en tus altares 
De la discordia la serpiente impura, 

¡Que de la paz los dulcidos cantares 
Resuenen por el monte y la llanura! 



VI 

LA PATRIA 

Libre , independiente y constituida . 




VI 


LA PATRIA 


i 

Mirad! en los confines de la tarde 
Se agita una visión, dulce y hermosa! 

Mirra de nubes en los cielos arde! 

El horizonte se tiñó de rosa! 

Mirad! es un jardín, cesta de flores 
Que cubre el abanico de la palma! 

Es un eden de efluvios y rumores 
A donde vuela el ave de mi alma! 

Espléndida región que el cielo azula 
Con su antorcha oriental, tierra bendita 
Que como el dorso de la mar ondula 

Y con ardiente juventud palpita! 

En cuanto en ella á contemplar se alcanza 
Cruje la sávia con hirviente brío, 

Resplandece el color de la esperanza 

Y se estrellan los céfiros de estío. 

Allí por la guitarra vibradora 

Se alza del eco la cadencia herida, 



54 


EL LIBRO DE LA IWTRIA 


Y de las inieses el columpio llora 
Miel de la abeja eo el juncal dormida. 

El picaflor, cruzando los plantioe. 

Cuentos de liadas refiere á la espesura, 

Y la argentina estrella de los rios 
La estrofa de sus cánticos murmura. 

La sávia del sauzal hierve en el brot<*, 

Y cortando los líquidos raudales, 

El ramillete azul del camalote 
Evapora sil incienso en espirales. 

Apoyado en la virgen pasionaria 
Duerme el ombú sobre lq» curva loma, 

Y en la cripta del bosque solitaria 

La manzanilla en flor vierte su aroma. 

Flotando entre las cintas del ramaje. 

Bajo un verdor de lujurioso brío. 

Tejen las hebra» de su extraíl) encaje 
Los claveles del aire del estio. % 

Brilla la parva al sol que la madura, 

Canta el zorzal sobre* la ardiente rama, « 

Y hasta el casco del potro en la llanura 
Con perfumes de trébol se embalsama! 

Oh edénico jardín! gozo del cielo! 

Lujo y gala del sur! puerta del dia 
Donde se mueve de la aurora el velo! 

Iris, calor, incienso y armonía! 

Quién no te alcanzó á ver, de luz no sabe! 
Oh dulce florestal de mis amores! 




CARLOS ROXLO 


55 


Lira del alba donde canta el ave 
De hilos de laz, arrullos de fulgores! 

Todo tu ser con íntimas congojas 
Esparce en besos su vital tesoro: 

¡Las verdes liauas y las flores rojas! 

¡La espiga llena y el naranjo de oro! 

Tierra de promisión, ojalá el cielo 
Cuando desligue mis carnales lazos, 
¡Cierre mis ojos bajo el limpio velo 
Donde la cruz del sur abre sus brazos! 

ii 

# 

Oh divina mansión! huerto florido! 
Fértil jardín! comarcas virginales. 

En donde el viento que columpia el nido 
Canta estrofas de cánticos nupciales! 

Alli el Salto levanta su cabeza 
Con las guirnaldas de la vid ceñida, 

Y Paysandú su indómita fiereza 
En las labores de la paz olvida. 

De su rio en la orilla reclinada, 
Duerme 6obre jazmines y entre rosas, 
Mercedes la gentil, la bien hallada, 

La de las dulces tardes misteriosas. 

Alli Tacuarembó brinda á la sierra 
Sus montes de selvática hermosura, 

Y con el oro que su suelo encierra 
Borda Cuñapirú su vestidura. 



56 


EL LIBRO DE LA PATRIA 


En las rudas canteras que amontona 
Su seno virginal, que al aire libra, 

La Colonia al trabajo se abandona 
Desgarrando su seno fibra ¿ fibra. 

Sobre un suelo bendito y consagrado 
Del triunfo por las dianas inmortales, 
San José entre las curvas del arado, 

Se corona con cintas de trigales. 

Alli los timbres de su vieja historia 
Ufana cuenta la sin par Florida, 

Que siente entre los brazos de la gloria, 
Uas ánsias del progreso y de la vida. 

Allí como dulcísimas hermanas 
Que juntan en un coro sus cantares, 
Minas alza sus sierras soberanas 

Y alza Rocha sus bosques de palmares. 
Pródigas de su sávia y de 6us dones, 

Lucen allí, como vital tocado, 

El oro de sus parvas Canelones 

Y el oro de sus mieles Maldonado. 

Y alli Montevideo, la ciudad mia, 

La ciudad de mi culto y mis amores, 
Muestra á la luz del expirante dia 
Su rico maDto de vistosas flores. 

Tierra del sol, la de los claros rios, 
Si alejado de ti, doy con la muerte, 
¡Tan solo sentirán los ojos mios 
Cerrarse, oh patria, sin volver á verte! 



CARLOS ROXLO 


<: .. 


57 


m 

Después el occidente, 

Tupido encaje de purpúreas gualdas, 
Rompió sus tocas y sembró el ambiente 
Con arcos de diamantes y esmeraldas. 

Sobre el altar del cielo se cernía 
Otra visión de espléndida hermosura : 
¡Para mirarla se detuvo el dia! 

¡Con luz de auroras se vistió la altura! 

Noble deidad! olímpica amazona! 

Tiene á sus piés fragmentos de cadenas! 
Con laureles y mirtos se corona! 

Lame un león su manto de azucenas! 

Hecho con soles en su arnés guerrero 
Muestra su escudo de esplendente brillo: 
El caballo veloz como el pampero! 

El toro, la balanza y el castillo! 

En su diestra viril tieue abrazada 
Contra las mallas de su férrea veste. 

Su bandera en las lides desgarrada, 

¡La bandera del sol blanca y celeste! 

— ¡Filtro de juventud, la dice el dia, 
Báñame con la lumbre de tus ojos, 

Para que recobrando la energia 
Pueda besarte con mis nimbos rojos! 

— ¡Disposada del sol, Eva naciente 
De los valles del sur, la dice el cielo. 



58 


SL LIBRO DE LA. PATRIA 


Pide á ta amado que jamás mi frente 
Cabrán los tules del nocturno velo! 

— Dame tu manto de jazmin de espumas 
Donde rie la luz, la dice el rio, 

Para que el ángel de las negras brumas 
No me torturo con su aliento frió! 

— ¡Ofelia de los bosques donde el dia 
Cuelga el manto oriental de la mañana. 

La dice el génio de la noche umbría. 

Con las estrellas de la frente raia 
Tus cabellos de virgen engalaua! 

Ondas y luz, penumbras y celajes 
De la visión arrullan el oido, 

Perfumando con mirra de homenajes 
El escudo que esmalta su vestido. 

Alzó sus ojos la beldad guerrera 
Sobre la tarde que causada espira, 

Besó el cielo inmortal de su bandera, 

Y el tibio ambiente convirtiendo en lira, 
— ¡Muerta ó libre! -gritó — ¡vierte segura 
El blanco y el azul de mi esperanza, 

Que armas haré, para guardarte pura. 
Astillando los hierros de tu lanza! 

¡Muerta ó libre! ni reyes ni invasores 
Me atarán á su carro de victoria, 

Que quiero, pabellón de mis amores. 
Guardar entera tu heredad de gloría! 




CÁRLOS roxlo 


59 


Trozo de aurora para mi tejido, 

Oh mantel de mi altar, bandera mia, 

Palio en que hicieron mis ternuras nido, 
¿Quién á tocar tu sol se atrevería? 

La que pisando escudos de leones 
Desgarraste divisas de esmeralda, 

Mecida por el son de mis canciones, 

Duerme sobre los hierros de mi espalda! — 

Lentamente la sombra vespertina 
Por el altar trepando de la altura, 

Bajo su tul, de la visión divina 

Fué escondiendo la espléndida hermosura. 

— ¡Patria! — clamé postráudoiue de hinojos, 
D"ja que bese el polvo que levanta 
La orla de esa bandera en donde canta 
Su himno de luz, el astro de tus ojos! 

Y cuando al bendecirte el labio mió, 

Te nombre con la ráfaga postrera, 

¡Velen piadosos mi cadáver frió 
El blanco y el azul de tu baudera ! 


Buenos Aires, 1891. 





INDICE 


Dedicatoria 3 

Preludio 5 

I — La visión charrúa 11 

II — Artigas 19 

III — Los gauchos 29 

IV -El Arenal Grande 37 

V — Luchas civiles 45 

VI — La patria 51